
Críticas y Reseñas

Amir Valle
(...) Cuando hace poco tiempo cayeron en mis manos los cuentos reunidos en "Un hombre toca a la puerta bajo la lluvia" coincidí absolutamente con Paco Ignacio Taibo II cuando dijo que Rodolfo Pérez Valero era el gran cuentista del neopolicial latinoamericano. Y es que hay en ese libro una maestría única, un sello personal muy visible y piezas que pueden ser incluidas fácilmente en cualquier antología del cuento, ése que se promociona sin etiquetas clasificatorias: "Dioses y Orishas", "Querido subcomandante Marcos" o "Descanse en paz, Ágatha Christie". Pero fue al leer su más reciente novela "Habana-Madrid", ganadora del Concurso Internacional de Novela Voces del Chamamé, convocado en Asturias, cuando tuve la certeza de que Pérez Valero había alcanzado ya esa cima...

Waldo González López
Cuando nos conocimos, allá por 1966, ni imaginábamos lo que más tarde seríamos, aunque quien escribe, tempranamente (con 13 o 14 años), ya tomaba en serio la poesía, como asimismo poco después —durante mis estudios de pre en Holguín— fue el embullo por la batería (para abandonarla tras la primera clase por el abrumador ruido que no soportaba) y, posteriormente, ya en la Escuela Nacional de Teatro (ENA), por ser un asiduo cinéfilo adoptado y adaptado por la Cinemateca de Cuba, llegaría el igualmente breve entusiasmo por la dirección de cine, que me llevaría, incluso, hasta a hablar sobre el tema con el entonces joven realizador Humberto Solas, cuando había filmado el cortometraje Manuela y preparaba su largometraje Lucía. Justo en ese tiempo de la ENA, nos conocimos Rodolfo y yo.

Félix Luis Viera
Por esta novela, el escritor cubano Rodolfo Pérez Valero (La Habana, 1947) recibió el Primer Premio del IV Concurso de Novela Voces de Chamamé, de Asturias, España. En La Habana de la década de 1980 ocurre un triángulo amoroso, algo muy repetido en la creación novelística, y algo aún más repetido: ese triángulo amoroso surge, y se desarrolla, entre un hombre maduro y una joven, una estudiante universitaria.Sin embargo, la narración se salva de lo manido, entre otras razones, por la pericia que ya demostrara Pérez Valero en su narrativa anterior, toda o casi toda inserta en lo que llaman literatura policial. Recordemos que en 1973 su novela No es tiempo de ceremonias se convirtió en un best seller no solo en Cuba, sino además en varios países de Latinoamérica.












